Todo lo esencial para mantener tu geranio sano y florido.
Los fundamentos del cuidado
El geranio es una planta resistente y agradecida, pero tiene unas necesidades claras que, respetadas, garantizan una floración abundante.
Luz: necesita pleno sol (mínimo 4-6 horas diarias). Cuanta más luz, más flores. Toleran la sombra parcial pero florecen mucho menos.
Riego: moderado. Deja secar el sustrato entre riegos. En verano, 2-3 veces por semana; en invierno, mucho menos (cada 10-15 días). El exceso de agua provoca pudrición de raíces, la causa n.º 1 de muerte.
Sustrato: bien drenado, con materia orgánica. Una mezcla de tierra de jardín y sustrato universal funciona bien.
Abono: cada 2-3 semanas en temporada de crecimiento con un fertilizante equilibrado rico en fósforo y potasio.
Poda: retira flores marchitas y hojas secas para estimular nuevas floraciones.
Referencia general de cultivo: Pelargonium for Europe (PfE), MundoPlantas y guías de jardinería especializadas.
Calendario de cuidados estacional
Época
Qué hacer
Primavera
Reiniciar riego y abono; trasplantar si es necesario; poda de mantenimiento
Verano
Riego más frecuente; abonar cada 2-3 semanas; retirar flores secas
Otoño
Reducir riego; suspender abono; preparar para el invierno
Invierno
Riego mínimo; proteger de heladas (o resguardar en interior)
Clave: la resistencia del geranio (que sobrevivió al viaje de Hermann desde Sudáfrica) se nota también en casa: aguanta bien los cuidados irregulares, pero odia el encharcamiento.
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Consejos prácticos
Riega por la mañana y al pie de la planta: mojar las hojas y los capullos favorece hongos como el moho gris.
Deja secar la capa superficial del sustrato entre riegos; el geranio prefiere quedarse corto antes que encharcado.
Retira flores y hojas marchitas cada semana para que la planta dirija la energía a nuevos brotes.
Pellizca las puntas de los tallos jóvenes al principio de temporada para que el geranio se ramifique y se llene.
Si el invierno es frío, resguarda la maceta del hielo o métela en un lugar luminoso y sin calefacción fuerte.
Errores frecuentes
El error más común es dejar el plato o el cacharro con agua bajo la maceta. Aunque se riegue poco, ese fondo encharcado mantiene las raíces húmedas y termina pudriendo la planta. Hay que vaciarlo tras cada riego.
Abonar en exceso o fuera de temporada perjudica al geranio. Demasiado nitrógeno produce mucha hoja y pocas flores, y abonar en invierno, cuando está parado, quema las raíces y debilita la planta.
Dejar que la planta pase sed en pleno verano es otro fallo habitual. En maceta, con calor y mucho sol, el sustrato se seca enseguida; un geranio descuidado en agosto pierde flores y hojas y tarda en recuperarse.