La guía definitiva de la reina de los balcones españoles.

El geranio (botánicamente Pelargonium) es la planta ornamental más popular de los balcones españoles. Pero pocos saben que su historia comienza en Sudáfrica, donde fue descubierto en 1672 por el botánico Paul Hermann y enviado a Europa, donde conquistó jardines, invernaderos y, finalmente, los balcones de las masías rurales españolas.
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Fuente: Pelargonium for Europe (PfE).
El geranio es agradecido si le das tres cosas: sol, agua medida y aire. Necesita al menos cuatro o cinco horas de luz directa al día; en un balcón orientado al sur o al oeste florecerá mucho más que en sombra. Riega cuando la superficie del sustrato esté seca, sin encharcar la maceta: el exceso de agua es la causa más común de que las hojas amarilleen.
Usa un sustrato suelto con buen drenaje y una maceta con agujeros. Añade abono para plantas de flor cada dos semanas en primavera y verano, y retíralo en otoño. Para que no se descuide, corta las flores marchitas y pinza los tallos largos: la planta se ramifica y produce más flores. En invierno, protégelo de las heladas y reduce el riego al mínimo.
¿Por qué no me florece el geranio? Casi siempre por falta de luz o por un abono con demasiado nitrógeno, que da muchas hojas y pocas flores. Muévelo a más sol y usa un abono de floración.
¿Se puede conservar de un año para otro? Sí. Muchos geranios pasan el invierno en un lugar fresco y luminoso, con riego escaso, y vuelven a brotar en primavera.
¿Qué hago con las hojas amarillas? Quítalas y revisa el riego: si el sustrato está empapado, deja secar la maceta unos días; si está muy seco, la planta pasó sed y toca riego a fondo.
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